Los españoles nuestros: Luchadores por la libertad y/o algo más

A pesar de los elogios que han disfrutado durante décadas, últimamente se revisa el papel desempeñado por los voluntarios de Yugoslavia en la Guerra Civil Española.

Los españoles nuestros: ¿Luchadores por la libertad y/o algo más?

¿En un mundo al revés?

Si un turista llegase en avión a la capital serbia Belgrado desde, por ejemplo, España y se sentara en el autobús número 72 que transporta pasajeros del aeropuerto Nikola Tesla al centro de la ciudad, una de las paradas en la que se fijaría durante el viaje probablemente sería la que se llama Los Combatientes Españoles (en original, Španskih boraca). En relación con ello, es posible que se pregunte por qué la parada de autobuses lleva justo ese nombre.

En caso de que esta pregunta realmente apareciese en la cabeza del supuesto turista español, la respuesta a la misma sería que ciertos ciudadanos del antiguo Reino de Yugoslavia se consideraban combatientes españoles ya que, con la ayuda del Partido Comunista de Yugoslavia, llegaban ilegalmente al país y luchaban como voluntarios en la Guerra Civil Española (1936-1939) junto con el bando republicano. Por lo tanto, se nombraban los españoles nuestros, es decir, yugoslavos y, mientras existía el estado socialista yugoslavo, se proclamaban luchadores por la libertad de España. Sin embargo, a pesar de que siguen teniendo el honor de que la parada se llame así por ellos, tal y como dos calles – en Belgrado se hallan la calle de los Combatientes Españoles y la de las Brigadas Internacionales – los últimos años se puede oír la opinión de que, en lugar de ser luchadores por la libertad, dichas personas no representaban nada más que a terroristas de su época. Por este motivo, no estaría de más preguntarse de nuevo qué eran en realidad los españoles nuestros.

La historia la escriben los ganadores

“Hace siete décadas y media ellos vinieron a España para defender los ideales de su juventud, para decir no al fascismo, para detener la propagación de la llama de guerra por Europa. Porque, como ha señalado el escritor George Orwell, en aquel momento España era el lugar donde ´la libertad se defendía, conquistaba, creaba, ponía a prueba, vivía, respiraba´,” se dice en el artículo La conmemoración de los 75 años de la Guerra Civil Española (en original, Obeleženo 75 godina španskog građanskog rata) de la periodista Miljana Kralj publicado en noviembre de 2011 en la página web del diario serbio Novosti.rs. A continuación, en el artículo se presentan los datos según los cuales de los 60.000 soldados de 55 países que habían participado en la guerra durante tres años, alrededor de 1800 eran yugoslavos. De hecho, unos lucharon con una pistola en la mano, mientras otros, como el estudiante de derecho Boško Petrović, fueron pilotos. “La imagen de este hombre joven y guapo se encontraba en los carteles que invitaban a los parisinos a ayudar a los españoles. Murió en el cielo por encima de Valencia, pero previamente derrumbó siete aviones enemigos,” se expone en el artículo. Además, se hace hincapié en que 14 mujeres de Yugoslavia trabajaron como enfermeras y doctoras en los campos de batalla españoles.

Aunque poco más de la mitad de los combatientes yugoslavos volvieron del campo de batalla, unos 1000, en el texto Los españoles nuestros (en serbio, Naši Španci) proveniente de la página web de la Asociación brigadistas yugoslavos 1936-1939 se afirma que su status de luchadores por la libertad no se consolidó antes de que un cuarto de los sobrevivientes tomaran parte en la Segunda Guerra Mundial en la antigua Yugoslavia (1941-1945), luchando contra la ocupación nazi con el movimiento partisano ganador. A parte, en el artículo se dice: “Debido al excepcional mérito en la guerra, uno de cada cuatro fue declarado héroe nacional, mientras unos 30 soldados recibieron el grado de general. Además, en los años posteriores a la guerra, los españoles nuestros ocuparon rangos más importantes en los gobiernos de Yugoslavia.”

Un mundo blanco-negro

No obstante, el status de luchadores por la libertad española que durante décadas han disfrutado los españoles nuestros últimamente ya no se ve tan sólido. Así, por ejemplo, a través de la columna titulada La parada del orgullo en Orahovac (en serbio Parada ponosa u Orahovcu), publicada en noviembre de 2011 en el portal de internet Vesti Online, el periodista Ratko Dmitrović ofrece a los lectores una perspectiva distinta del problema: “No estoy de acuerdo con los defensores de la tesis de que los combatientes españoles, los yugoslavos, los revolucionarios, que en 1936 fueron a España a luchar con los comunistas, eran los héroes de nuestra historia. Creo que se trataba de terrorismo internacional ya que la imposición por fuerza de una idea, ya sea comunista, capitalista o fascista, no es otra cosa que terrorismo.”

Bien que, pese a los recientes puntos de vista diferentes acerca de su papel en España, los españoles yugoslavos salieron beneficiados en comparación con otros combatientes internacionales que también defendían la república. De hecho, al salir de España en 1938 a invitación del presidente republicano Juan Negrín, muchos de ellos, en lugar de reconocimiento, en los países de su procedencia se enfrentaron a ciertos problemas. En el artículo Los españoles nuestros (Naši Španci) del periodista Aleksandar Ćirić publicado en mayo de 2013 en el semanal serbio Vreme se explica que estas personas difícilmente encontraban trabajo porque las autoridades les consideraban elementos sospechosos. “Esto especialmente ocurría en Inglaterra y Estados Unidos durante la era de McCarthy. Les etiquetaban como ´antifascistas anticipados´ e incluso no les aceptaban en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial,” se afirma en el artículo.

Entre dos trozos del pastel

Actualmente, sin embargo, al menos por parte del estado español, no se cuestiona el papel positivo de las brigadas internacionales, entre ellas la de los españoles nuestros, en la Guerra Civil Española. De hecho, todos los participantes que lucharon en el lado republicano y seguían vivos en 1996 se convirtieron en ciudadanos de honor de España.

Además, el presidente de la Asociación brigadistas yugoslavos 1936-1939 Lazar Latinović recibió por parte del rey español Juan Carlos I en 2006 otro reconocimiento a él y a todos los brigadistas yugoslavos por la acción persistente en favor de la libertad y la democracia, el Orden del Mérito Civil. Otro tema para hablar y acordarse es cuando el próximo 22 octubre los miembros de la Asociación se reúnan y, con un pastel que ese día tradicionalmente llega a su dirección, celebren otro Día de los Brigadistas Internacionales.

¿Tienes tú alguna información interesante respecto a la participación de los yugoslavos en la Guerra Civil Española?

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