República (bananera) de Serbia

Estando en medio camino entre una etiqueta y la realidad, sobre la república bananera de Serbia se discute, pregunta y responde.

Repúblicas bananeras en Europa.

¿Es correcto pensar de Serbia como de una república bananera?

“No se sabe si es por el cambio climático o por la persistencia de los cultivadores, pero en varios jardines de Mataruška banja (Serbia central) han crecido plátanos estos últimos 5 o 6 años. En el jardín de la familia Đokić el platanero, con alrededor de cinco metros de altura, es el tercer año consecutivo que da frutos. Aunque los frutos son pequeños, se trata de auténticos plátanos serbios,” se dice en  la noticia Serbia – república bananera (en original, Srbija – banana republika) publicada en agosto de 2007 en el diario serbio Danas. La noticia, sin embargo, representa sólo uno de una serie de textos escritos en serbio y disponibles para los lectores en Internet, a través de los cuales el estado serbio se proclama república bananera. Bien que, al contrario del mencionado, en la mayoría de otros textos república bananera no implica el estado en el que se cultiva, o por lo menos empieza a cultivarse, este tipo de fruta. De hecho, el verdadero significado del término república bananera es distinto al anterior, mientras la posible existencia de alguna relación entre Serbia y el mismo se procesa en los géneros periodísticos más complejos que la noticia. En ellos, como en el caso de este artículo, normalmente se intenta responder a la pregunta qué es una república bananera y si Serbia es una tal república.

La dulzura de la fruta política           

“Durante la segunda mitad del siglo XX, el término república bananera se refería a países pobres donde centros de negocios extranjeros de poder desempeñaban un gran papel, florecía la corrupción, la delincuencia, el espíritu del clan y el nepotismo, mientras que su sistema político era aparentemente democrático o incluso abiertamente antidemocrático,” se explica en el artículo Serbia es una república bananera (en serbio, Srbija je banana država) del periodista Dragomir Anđelković (julio de 2010, el semanal Pečat). No obstante, la base para la creación de repúblicas bananeras surgió a finales del siglo XIX cuando los plátanos se hicieron muy populares en los Estados Unidos. De hecho, como respuesta a su creciente demanda, el empresario Minor Keith fundó una compañia multinacional que se dedicaba a fabricar y vender esta fruta tropical en EE.UU, la futura United Fruit Company. Poco después de su fundación, la empresa se trasladó del sur de los Estados Unidos a Costa Rica ya que allí se hallaban unas condiciones favorables para la producción de plátanos, desde el buen clima hasta la mano de obra barata. “En las décadas seguidas, la empresa se ocupaba de numerosos negocios, pero quizás el más importante de todos era la “gestión” de un gran número de los países de América Latina. Se considera que se escondía detrás de una serie de golpes de estado, liquidaciones de políticos, intelectuales y líderes sindicales ´no aptos´, represiones sangrientas de cientos de huelgas, estallidos de guerras, corrupción de los políticos y cosas similares,” se narra en el artículo. Una de dichas acciones, la Masacre de las Bananeras (Colombia), fue inmortalizada en una de las obras literarias latinoamericanas más famosas del siglo XX. Se trata de la novela Cien años de soledad del escritor Gabriel García Márquez.

Exportando la “bananización”

Hablando de este país sudamericano, en la columna Panta rei… sólo Serbia Status Quo (en original, Panta rei… samo SrBija Status Quo) del autor cuyo pseudónimo es Lazar Rotkvarac (febrero 2013, Slobodnavojvodina.org) se expone: “Que no os sorprenda la amplia oferta de plátanos en las tiendas y mercados. La cocaína de Colombia de algún modo tiene que llegar a Serbia”. Dicho de una manera más sutil, tal y como se expone en el artículo publicado en el número 668 del semanal Revija 92 titulado Ha cumplido Serbia con todos los requisitos para convertirse en una república bananera (en serbio, Da li je Srbija ispunila sve uslove da postane „banana republika“), “la situación es tal que, después del hundimiento del Pacto de Varsovia, los EE.UU. decidieron aplicar la receta de república bananera de América del Sur y de África a Europa”. A continuación, en el artículo se hace referencia al libro Comité de los 300 del ex-espía John Coleman en el que supuestamente se defiende la tesis de que los EE.UU. instalaron y ayudaron a la “revolución de terciopelo” en los antiguos países comunistas con el fin de crear cuanto más países pequeños y manipulables. Como resultado de dichas acciones, se ilustra la influencia del factor extranjero hoy en día en Serbia parafraseando una de las declaraciones del corresponsal del New York Times en Belgrado David Binder. “A causa de su comportamiento, a unos diplomáticos occidentales Binder les llamó una vez procónsules, comparándolos con los antiguos gobernantes romanos instalados en lugares remotos del Imperio que tenían el poder casi ilimitado en sus áreas,” se concluye en el texto.

“La república bananera posmoderna”                                      

Insistir en el papel dominante del factor extranjero en la vida política (y económica) serbia significaría tener en cuenta únicamente una de las siete características de una república bananera, cuántas están indicadas en el artículo Serbia es una república bananera. Otras seis, sin embargo, se refieren a su economía primitiva y monocultural, diferencias sociales marcadas, supervisión internacional de las estructuras militares y de la policía, los sistemas políticos antidemocráticos, la inestabilidad de sus sociedades y subdesarrollo de la infraestructura. Por lo tanto, aunque posee algunas características de una república bananera, se hace hincapié que Serbia no lo es en el tal llamado sentido moderno. “Su economía es más compleja que la monocultural. El nivel de la civilización, la población y la infraestructura, entendida de una forma más amplia, están en un nivel mucho más alto,” se añade en el texto.  Pero bien, el periodista también señala que, según la escritora estadounidense Allison Acker el término república bananera, tal y como sus características, no es estático. “No podría entonces Serbia considerarse una república bananera de tipo posmoderno,” concluye su artículo el periodista Anđelković con esta pregunta sin respuesta.

El Banana de hoy

Volviendo a la noticia del principio de este artículo, no se sabe si el periodista del diario Danas (en castellano, Hoy) estaba familiarizado con este tipo postmoderno, pero está claro que hizo algo más grave que un sencillo lapsus calami titulando a la República de Serbia como república bananera. No obstante, en mi opinión, no es ningún error llamar a la Serbia de hoy así. No porque en ella últimamente se cultiven incluso los plátanos, sino ya que el mote de uno de los criminales más conocidos en el país – Miša Banana – no deja sin respuesta la cuestión de quiénes son los verdaderos dueños de las “plantaciones” serbias y quien es el mono colectivo.

¿Sabes quién fue el primero en utilizar el término república bananera y a qué estado se refería?

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