No la madre, sino el padre Serbia

Entre figurar como la madre y como el padre patria, Serbia se inclina hacia la segunda opción, al menos en caso de la “afección“ que dirige hacia sus emigrantes.

artista Marina Abramovic, la relación que tiene con el país de su origen

La artista estuvo presente en el año 2010 – The Artist is present – requiriendo que su país esté presente para ella tambíen.

“Reflexionando sobre mi trabajo, sólo puedo señalar que no existe ninguna publicación en nuestro idioma que hable de ello. Estoy en contacto con muchos jóvenes de Serbia interesados en mis libros que no están disponibles para ellos. Nadie se molestó en traducir alguno y publicarlo en serbio. A parte, tengo sesenta años y ninguna retrospectiva en mi país,“ dijo la artista de performance Marina Abramović en la entrevista Más que arte (en original, Više od umetnosti) para el semanario serbio Vreme en noviembre de 2006. Desde entonces hasta hoy en día, esta entrevista representa una de las numerosas en las que reprochaba la falta de apoyo del estado serbio hacia su trabajo tal y como hacia ella misma.
El caso de Abramović, sin embargo, no es un caso aislado. De hecho, casi 4 millones de serbios que viven fuera de sus fronteras, la cosideran la madre patria y, se supone, esperan algún tipo de apoyo y/o reconocimiento suyo. Debido a esto, no está de más preguntarse: Si Serbia como patria fuera capaz de proporcionar “amor“ y apoyo a sus “hijos“ a lo largo del mundo, ¿lo haría como una madre o a lo mejor como un padre?

Erich Fromm y “la huérfana cultural serbia“

“El amor de una madre es incondicional y desinteresado, lo obtenemos únicamente porque existimos, no hace falta luchar por él. Por otro lado, se halla el amor de padre que es limitado y nos lo tenemos que ganar satisfaciendo unos criterios establecidos,“ se expone en el texto ¿Es el amor solamente un sentimiento? (en serbio, Da li je ljubav samo osecanje) del autor Nebojša Jovanović (Danas, julio de 2010), con un énfasis en el libro del filósofo Erich Fromm El arte de amar. En relación con ello, si la distinción anterior entre el amor maternal y paternal se transfiere de relaciones interpersonales a la relación entre Serbia (madre o padre) y su diáspora (niño), podría suponerse que, en un caso hipotético, el representante oficial de una madre patria en un país extranjero sin falta formaría parte del público en, por ejemplo, un espectáculo de algún conciudadano suyo. Todo lo contrario de la situación a la que Abramović se quejó en el programa La tarde con Ivan Ivanović (en serbio, Veče sa Ivanom Ivanovićem) emitido en octubre de 2012 en TV Prva. En concreto, la artista señaló el hecho de que el cónsul serbio en Nueva York no hubiera asistido ni una sola vez a la ejecución de su performance The Artist is Present (de marzo a mayo de 2010) en el Museo de Artes Modernas (MoMA). Por cierto, esta es una de las razones por las que el pintor serbio Đorđe Luković titula un texto suyo acerca de Abramović La huérfana cultural serbia (en original, Kulturno siroče Srbije).

Poligloteando

Irónicamente o no, la experiencia de “la huérfana cultural serbia“ sigue siendo un caso aislado en Europa. En otras palabras, a diferencia de Marina Abramović, los ciudadanos de una mayoría de los países europeos todavía disfrutan de sus madres o padres patrias por lo menos en teoría, es decir, en sus propias lenguas, si no en la práctica. “Muchos rusos de todo el mundo hablan de Rusia como de su Родина-мать. Los franceses comúnmente llaman a Francia La Mère Patrie, mientras los latinoamericanos y filipinos de clase alta del siglo XIX nombran a España como La Madre Patria, aunque actualmente ese termino goza de algún sentido ideológico,“ se narra en el artículo Homeland (Wikipedia). A continuación, se enumeran las naciones que a través de sus idiomas asocian a patria con el principio paternal. Se trata principalmente de los pueblos germánicos, especialmente de los alemanes, holandeses, daneses, islandeses, noruegos y suecos, aunque este grupo también incluye algunos pueblos eslavos. “El término correspondiente a veces se utiliza en lenguas eslavas: en serbio como otadžbina u отаџбина, en macedonio y en búlgaro es татковина, así como otechestvo, en checo otčina (pese a que el término más frecuente es vlast), en polaco ojczyzna,“ se añade en el final del artículo.

Expectativas frente a los imperativos

No obstante, el lenguaje no es el único argumento en el que Serbia figura como “padre“ de sus propios emigrantes. De hecho, revisando los títulos de las noticias en Internet que tratan el tema de Serbia y su diáspora, es posible marcar ciertos criterios que la segunda debe cumplir para merecer, por así decirlo, el amor de ese mismo “padre“. “Diáspora para una buena imagen de Serbia“ y “Diáspora, la clave para reparar la imagen de Serbia“ son dos títulos que exponen las expectativas del estado serbio, mientras “Diáspora contribuye, invierte y salva las economías de Bosnia y Herzegovina y Serbia“ y “De la diáspora vive el 11% de la población serbia“ hablan sobre los beneficios ya logrados. Además, existen aquellos en los que, al dirigirse a la diáspora, se usa el discurso imperativo. Uno de ellos se sostiene en el título que incorpora la siguiente declaración del presidente del gobierno serbio Ivica Dačić: “¡Que la diáspora no nos dé lecciones!“

El padre patriarcal

Tal vez no estaría de más dar una lección al presidente del gobierno acerca de la cuestión si es sabio o no dirigirse con un tono tan agudo a los que “salvan la economía del país“ y de los que “viven el 11% de su población“. Por otra parte, es posible que su declaración se aborde como una prueba de que, no importa cuánto la diáspora haga para Serbia, ésta siempre, al igual que un padre patriarcal, tiene el derecho de echarle la bronca o criticarla. A lo mejor incluso Marina Abramović preferiría, en lugar de indiferencia, recibir críticas por parte de Serbia. Después de todo, la expresión madre patria, según el artículo Homeland, implica que ésta es la madre de nuestros padres, no la nuestra. Nosotros, los emigrantes serbios, sin embargo, aceptaríamos tener el peor padre con el temor de que no nos convirtamos en huérfanos culturales de Serbia.

¿Ves tú a tu patria como padre o madre?

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