Srebrenica bajo lupa: Sobre revisionismo histórico y un debate abierto

“¡Sin justicia, no hay paz! Ni en los Balcanes, ni en el mundo. Hasta ahora, la justicia había sido muy parcial e impuesta lo que a la larga no puede ser beneficioso para la paz. Si la cosa no cambia, los platos rotos los van a pagar no solo los serbios de Bosnia, sino los bosnio-musulmanes también porque  los ciudadanos de Bosnia y Herzegovina necesitan vivir en paz y salir de este pozo donde, sin distinción ninguna, todos están sumergidos.”

Srebrenica bajo lupa: Sobre el revisionismo histórico y un debate abierto

Aleksandar Vuksanović – editor en la revista electrónica Semanario serbio y coautor de dos libros (“Kosovo: La Coartada Humanitaria” y “Srebrenica – Ciudad sin Dios”).

“No vamos a permitir el revisionismo político”, insistió el presidente de la República de Serbia Tomislav Nikolić el 27 de enero en relación con el Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto. No obstante, el presidente Nikolić no es el único político serbio que últimamente toca este tema. De hecho, ya que este año se cumplirá un siglo del Atentado en Sarajevo (1914), numerosos políticos temen del peligro que el año 2014 pueda llegar a ser “el año del revisionismo histórico” y que a Serbia pueda señalarse como culpable del comienzo de la Primera Guerra Mundial.

No obstante, dicha declaración del presidente serbio sirvió como excusa para conversar hoy con el periodista, director del Semanario serbio y coautor de dos libros (Kosovo: La Coartada Humanitaria de 2001 y Srebrenica – Ciudad sin Dios de 2012) Aleksandar Vuksanović. Pero la causa de esta conversa se halla en el hecho de que, pese a que el último libro lo publicó hace 2 años, el señor Vuksanović sigue reinterpretando ciertos aspectos del crimen en Srebrenica, por lo que hoy para el blog Karl Ma(r)x Factor habla sobre el revisionismo histórico y la devaluación del genocidio, sobre la legitimidad del Tribunal de La Haya, objetivos que intentaba alcanzar publicando dicho libro, tal y como sobre el concepto del “bate de Srebrenica”.

KMF – En la introducción del libro de Srebrenica – Ciudad sin Dios usted escribe que en el caso de Srebrenica se trataba de una masacre contra la población bosnio-musulmana, pero no de un genocidio. ¿En qué modo cuestionar la existencia del genocidio representa un revisionismo de la versión oficial de este acontecimiento histórico?

AV – Yo diría que este libro se puede considerar antes una reinterpretación que un revisionismo de la versión mayoritaria sobre lo que pasó en Srebrenica, más que nada ya que el término revisionismo histórico a menudo contiene una connotación negativa. Claro, todo esto si se tiene en cuenta que aquí nadie niega que en Srebrenica se cometiera un crimen. Tampoco nadie aclama que los prisioneros bosnio-musulmanes no hayan sido ejecutados ni que los culpables de estas muertes debieran ser condenados. Además, personalmente muestro mi más profunda solidaridad con las familias de las víctimas de Srebrenica. Hasta aquí asumo que nos ponemos todos de acuerdo. No obstante, yo me alejo de muchos otros autores en el punto en que afirmo que varios aspectos del relato oficial del dicho crimen piden desesperadamente algún tipo de revisión. La categoría de genocidio, por ejemplo. Ilustro esto usando el caso del general Zdravko Tolimir. De hecho, el general Tolimir, que ha sido la mano derecha del general Mladić, estuvo acusado por pertenecer a la cadena del mando cuando tres personas bosnio-musulmanas fueron asesinadas en 1995 en el pueblo de Žepa, cerca de Srebrenica. El caso ha sido clasificado como genocidio, pese a que genocidio se define como “un delito internacional que comprende cualquiera de los actos perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal”. ¿Qué es lo que nos muestra esta clasificación? ¿Que tres personas figuran como un grupo entero o una parte significante de un grupo? O, a lo mejor, nos muestra hasta qué grado se ha devaluado esta categoría. Yo diría lo segundo. Por cierto, por este “genocidio”, entre otras cosas, el general Tolimir ha sido condenado a cadena perpetua.

KMF – Pero que se cometió genocidio en Srebrenica fue reconocido incluso por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia creado por las Naciones Unidas.

AV – Así es, aunque hay que saber que yo cuestiono la legitimidad y el análisis juridico de este tribunal. Primero, la cuestiono por su dudosa fundación. ¿Por qué digo dudosa? Porque por norma absoluta los tribunales internacionales se pueden crear únicamente en la Asamblea General de la Naciones Unidas como resultado de unas negociaciones multilaterales o, dicho en otras palabras, entre muchos países. ¿Y ahora qué pasa? El Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia y el para Ruanda no han sido fundado así, sino han sido frutos de unos acuerdos políticos conseguidos dentro del Consejo de la Seguridad de las Naciones Unidas. No es ningún secreto que el Consejo de la Seguridad está formado por solo 15 miembros, de los cuales 5 son permanentes y 10 temporales. Aparte, crear un tribunal internacional no es una de sus injerencias. Segundo, la financiación de este tribunal la considero dudosa ya que se debe a los países que han participado en varias “intervenciones”, o mejor dicho en agresiones contra los serbios. En cuanto a los serbios de Bosnia, se trata del bombardeo sobre el Ejército de la República Srpska en 1995 y, en cuanto a serbios de Serbia, la agresión contra ellos se sostiene en el bombardeo sobre la República Federal de Yugoslavia en 1999. Y lo tercero, la imparcialidad. La imparcialidad representa la última razón por la que dudo en la legitimidad  del Tribunal de la Haya. De hecho, el Tribunal siempre se ha negado a investigar los crímenes de la OTAN cometidos en mencionada agresión del año 1999. Algunos de ellos son: ha sido atacado un país soberano sin la resolución del Consejo de la Seguridad de las Naciones Unidas, se han usado armas prohibidas, como el uranio empobrecido, y se han bombardeado objetivos civiles.

KMF – Volvamos al libro Srebrenica – Ciudad sin Dios. En su primera página, usted lo ha dedicado “a la ciudad y al pueblo sin Dios”. En referencia, supongo que es consciente de que existe una opinión amplia de que en julio de 1995 los serbios de Bosnia fueron el único “pueblo sin Dios” y que justamente ellos provocaron que Srebrenica se convirtiera en tal lugar. Por lo tanto, ¿en qué medida usted, titulando el libro así, temblaba de posibles primeras impresiones equivocadas de que su libro va contra los serbios?

AV – Antes de publicar este libro, yo era consciente de la posible malinterpretación de su título y a base de él considerar que el contenido pueda ser distinto que el real, pero no temblaba. No temblaba porque desde la misma introducción claramente marco que para mí Srebrenica representaba una ciudad sin Dios ya que, por una parte, el Ejercito de la República Srpska allí cometió un crimen. Sin embargo, existe otra parte de la historia por la que considero Srebrenica una ciudad sin Dios (justamente en esta segunda parte se centra, por ejemplo, el documental noruego Srebrenica – La ciudad traicionada). De hecho, según la Resolución 819 del Consejo de la Seguridad de la ONU, Srebrenica debería haber sido una ciudad desmilitarizada y protegida por cascos azules, pese a que la primera condición nunca se había cumplido. En consecuencia, el ejército bosnio-musulmán desde los finales de 1992 a 1995 salía por las noches de Srebrenica, se dirigía hacia las villas habitadas por serbios de los alrededores, cometía matanzas y luego volvía a la ciudad donde estaba protegido. En un momento, dándose cuenta que no era posible fiarse de los cascos azules – estaban encargados solo a la ciudad, no a los alrededores, el Ejercito de la República Srpska reaccionó a esta situación insostenible y tomó la justicia por sus propias manos con todos los excesos.

KMF – Hablando del contenido del libro, ya que el mismo contiene cierto número de textos pertenecientes a diferentes géneros periodísticos y a varios autores, se asume que su fin era abordar el tema objetivamente. ¿Qué es lo que marca la diferencia entre este libro y muchos otros que también afirman que su enfoque es objetivo, pese a ofrecer unos argumentos completamente opuestos a los del libro Srebrenica – Ciudad sin Dios?

AV – Ante todo, es muy importante aclarar una cosa. El principal motivo de este libro no era ser objetivo, sino abrir el debate sobre Srebrenica. Insisto en esto más que nada ya que creo que para nosotros que somos de aquellas tierras resulta ser muy difícil ser imparcial tratando el asunto de Srebrenica. No obstante, no me parece tan complicado intentar a abrir un debate donde cada uno tendría derecho de exponer sus opiniones y sus datos y contrastarlos con datos del otro bando, digamos. Repito, abrir un debate, no reabrir uno ya existente. Digo esto porque hasta el día de hoy me parece que nunca hubo un debate serio sobre Srebrenica. Todos los anteriores se reducían a repetir 4-5 frases en las cuales se culpaban a los serbios. Ahora bien, ¿qué es lo que marca la diferencia entre los libros en los que se potencia la supuesta objetividad y el mío? Pues, yo no pretendo presentar mis conclusiones como una verdad absoluta, no pretendo convencer a nadie que los serbios eran unos ángeles. Solamente pretendo decir que hay gente que tiene una opinión distinta. Los textos de esta gente los he juntado en este libro y los he preparado para el público español, eso es todo. Lo hice, por cierto, con unos recursos muy reducidos. Esta es quizás la diferencia más obvia entre el libro Srebrenica – Ciudad sin Dios y los libros que hablaban únicamente que la culpa era exclusivamente de los serbo-bosnios. Dichos libros pudieron acudir a grandes editoriales, tenían buenas campañas publicitarias, estaban presentes en los medios y disponían de mucho presupuesto. Además, esos libros se venden, mientras yo al mío lo ofrezco gratuitamente al público interesado.

KMF – En cuanto a la objetividad, o al menos al intento de ser objetivo, ¿qué periodo puede representar una distancia histórica significante para que una persona sea capaz de tratar objetivamente un caso como el de Srebrenica?

AV – Bueno, se supone que, cuanto más tiempo pasa desde un acontecimiento histórico, las opiniones acerca del mismo se libran de una carga emocional, se hacen más firmes y sólidas, mientras más datos salen a luz de día. En este caso, yo diría que 18 años, o 19, que pasaron desde Srebrenica representan un periodo más que suficiente para investigar este crimen, para tener un número exacto o muy aproximado de los muertos y para que cada uno de nosotros tenga la posibilidad de hablar libremente en público sobre lo ocurrido.

KMF – Usted habló en público acerca de Srebrenica varias veces, una de las cuales figura en una entrevista publicada en julio de 2012 en la revista Pečat. En esta ocasión usted expliacaba el concepto del tal llamado “bate de Srebrenica”. ¿Qué pueblo, en su opinión, ha sufrido más las consecuencias del “bate de Srebrenica”?

AV – No soy propenso de diferenciar víctimas por sus nacionalidades y ni de juzgar quien más o quien menos sufría. Pero hubo muchas victimas ya que, bajo el lema “No vamos a dejar que ocurra una nueva Srebrenica”, la OTAN lanzó este simbólico bate en varios países. Empezó con Kosovo en 1999, continuó en Iraq y Libia, intentó hacerlo en Siria y es una gran pregunta si lo hará de nuevo en Ucrania. Dicho de otra manera, Srebrenica sirvió como pretexto para que, explicándolo como injerencia humanitaria, la OTAN entre o procure entrar a estos estados. Por eso es muy importante revisar el caso de Srebrenica, debatir las cosas e intentar conseguir la justicia. Porque, esto es conditio sine qua non para la futura paz. ¡Sin justicia, no hay paz! Ni en los Balcanes, ni en el mundo. Hasta ahora, la justicia había sido muy parcial e impuesta lo que a la larga no puede ser beneficioso para la paz. Si la cosa no cambia, los platos rotos los van a pagar no solo los serbios de Bosnia, sino los bosnio-musulmanes también porque los ciudadanos de Bosnia y Herzegovina necesitan vivir en paz y salir de este pozo donde, sin distinción ninguna, todos están sumergidos.

(Gracias a Aleksandar Vuksanović por su tiempo, apoyo y el material adicional ofrecido. La entrevista con él – compuesta de 6 preguntas y tantas respuestas – sirve para celebrar 6 meses de la existencia del blog Karl Ma(r)x Factor que se cumplieron el 1 de febrero de 2014.)

¿Qué opinas tu sobre el trabajo del señor Vuksanović dentro del libro Srebrenica – Ciudad sin Dios?

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