La residencia balcánica del Robin Hood suizo

Aunque, sin duda es posible entender su figura como una fuerza motriz y, como en la película del director rumano, cualquier persona inspirada por Robin Hood podría comenzar a, por ejemplo, compartir lo que tiene sin tomarlo previamente de los demás. Quién sabe, tal vez en este caso los Balcanes realmente llegarían a considerarse una residencia para diversos Robin Hoods y no sólo para el jubilado abogado Schoenenberger que prefirió Serbia que su país natal donde todo “funciona como un reloj suizo”.

periodista serbia

Stasa Durdic, periodista

El nombre de Robin Hood, al menos últimamente en los Balcanes, se utiliza en casos numerosos y mutuamente muy diferentes. Tal vez la razón de esto se halla en el hecho de que durante tiempos difíciles, como en momento actual en el que disponemos de una pobreza material y en cierta medida espiritual, nos volvemos hacia el pasado y hacia leyendas, de las cuales la de Robin Hood es una de las más famosas. Así, por ejemplo, en distintos foros serbios de Internet a menudo se responde a la pregunta de si Robin Hood era socialista o libertario. Por otro lado, a veces se discute incluso de si la banda criminal conocida como la Pantera Rosa – con origen de los Balcanes – debería adoptar una de las normas de Robin Hood y compartir algo de su botín con los compatriotas indispuestos de robar y enriquecerse rápidamente. Además, no hay que pasar por alto de que este nombre suele aparecer en noticias y reportajes publicados en muchos medios de comunicación a lo largo de los Balcanes, cosa que nos facilita obtener cierto conocimiento acerca del “Robin Hood catalán o Enric Duran”, tal y como del “Robin Hood suizo que se trasladó a Serbia” y cuyo nombre es Edmund Schoenenberger.

No obstante, que la leyenda de Robin Hood y la historia de los Balcanes pueden llegar a relacionarse, pero de una manera artística – en forma de película – mostró el director de cine rumano Corneliu Porumboiu en su última película El Tesoro. De hecho, se trata de una “narración cómicamente absurda y utopístisticamente encantadora sobre la clase obrera en búsqueda de su tesoro en un jardín histórico”, como se explica en el texto introductorio a la entrevista con el Porumboiu Todos somos productos históricos que, con ocasión de la participación de la película en el Festival de Cine de Autor de Belgrado, el mes pasado se publicó en el diario serbio Politika. “Robin Hood encaja muy bien en esta película porque dicha leyenda también trata el tema de la propiedad (Robin Hood roba cosas de unos para darlas a otros). A parte, a lo largo de su historia el jardín de la casa varias veces cambia tanto dueños como el uso. En el comunismo era el patio de una guardería, después de la revolución democrática a su lado se estableció un bar de striptease, mientras gracias a la restitución finalmente volvió a la posesión de la familia del protagonista, Kosti,” el director explicó la importancia de la leyenda en El Tesoro con referencia a los cambios de la propiedad de tierra como “una forma específica de violencia contra el pueblo rumano”. Por otro lado, Porumboiu señaló al Robin Hood como la fuerza motriz de la película en el sentido de que, entretanto el personaje principal – un personaje frágil absorbido por la historia y quién debe hacer un esfuerzo para alejarse de ella – leer a su hijo dicha leyenda, se da cuenta de lo mucho que su vida es diferente de la del héroe.

Sin embargo, hablando de los personajes balcánicos absorbidos por la historia, pero de los que no deben su existencia a una película, no hay que olvidar un particular Robin Hood vestido de rojo, a diferencia del de Bosque de Sherwood. De hecho, el personaje en cuestión es un comunista que, tanto en Rumanía y otros países de los Balcanes como más allá, durante décadas coqueteaba con la propiedad estatal y conceptos similares, todos eso con un arco crónicamente estirado y una flecha lista para lanzarse. Sin embargo, ya sea por sus compañeros que le hayan traicionado o debido a la flecha suelta en la dirección equivocada, desde hace dos décadas y media este Robin Hood se encontró en el “basurero de la historia” devolviendo los bienes confiscados a los antiguos propietarios junto con la prueba de que los ex comunistas se convierten en los mejores capitalistas.

Ahora bien salgamos del territorio rumano y recurramos a una de las leyendas que datan del Imperio Otomano y su presencia en los Balcanes. Se trata, no obstante, de la leyenda de los haiduques medievales que algunas fuentes históricas describen como “forajidos, ladrones y, a partir del siglo XIX, luchadores por la libertad de los territorios”. Además, la historia nos cuenta acerca de ellos que han transgredían en bosques donde se organizaban en familias de bandidos y, encabezados por un jefe (arambaša), atacaban a los otomanos y tomaban sus pertenencias. No obstante, con las pertenencias aparece la leyenda, y ella dice que los haiduques compartían una parte del botín con el pueblo cristiano generalmente pobre y obligado de pagar impuestos elevados a los invasores otomanos. La praxis históricamente incorrecta, salvo en casos excepcionales, aunque similar a la que Robin Hood llevaba a cabo hace siglos en Inglaterra de la leyenda.

Pero quizás sería “mejor no fingir ser un ingles”, como advierte un dicho serbio a aquellos que pretenden no entender la situación en la que se encuentran. O, de acuerdo con el final del texto La Pantera Rosa balcánica no es Robin Hood: “Los tiempos de Robin Hood están muy por detrás de nosotros, entretanto robar a alguien que realiza su labor de conformidad con la ley significa robar a todos nosotros. Cegados con su aventurismo equivocado, a veces esto se nos olvida”. En otras palabras, la leyenda de Robin Hood es un producto histórico de otro tiempo y de un país que tiene poco en común con los Balcanes. Aunque, sin duda es posible entender su figura como una fuerza motriz y, como en la película del director rumano, cualquier persona inspirada por Robin Hood podría comenzar, por ejemplo, a compartir lo que tiene sin tomarlo previamente de los demás. Quién sabe, tal vez en este caso los Balcanes realmente llegarían a considerarse una residencia para diversos Robin Hoods, no sólo para el jubilado abogado Schoenenberger que prefirió Serbia que su país natal donde todo “funciona como un reloj suizo”.

¿Dónde está la residencia del Robin Hood de tu país?

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5 pensamientos en “La residencia balcánica del Robin Hood suizo

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