Euro neuro actual y los nuevos gitanos de Kusturica

Sin embargo, entretanto casi cuatro años más tarde escucho de nuevo a Amadeus cantando su “monetary break dance” – con la esperanza que los espectadores de Eurovisión comprendieron correctamente la simbólica del burro de Troya – no dejo de pensar en Kusturica y en los romaníes de sus películas. Además, intento imaginar cómo sonaría si en lugar del versículo anterior, teniendo en cuenta el evento que marcó el año pasado, Amadeus ahora cante un “migratory break dance”.

periodista serbia

Stasa Durdic, periodista

Hace un tiempo, cuando una prima mía ingresó a un hospital serbio para parir, toda nuestra familia cercana y no tan cercana inmediatamente se presentó allí y supuestamente hizo tanto ruido que el personal del hospital varias veces tuvo que llamarles atención. Por ello, acabado el parto, el marido de la prima me envió un mensaje diciéndome, entre otras cosas: “Si les hubiera visto, sólo faltaba que venga Kusturica para incluirles en una de sus películas”.

Para aquellos que no tienen muy claro el significado de “sólo faltaba que viniera Kusturica para incluirles en una de sus películas”, el marido de la prima intentaba hacer hincapié en que el comportamiento de los familiares no era nada apropiado para el momento y el lugar en que se encontraron; en otras palabras – políticamente incorrectas – tuvieron una conducta “gitana”. Sin embargo, en relación con el pueblo gitano de Serbia y su comportamiento, se inmiscuye el nombre Emir Kusturica, el famoso director de cine a quien dicha minoría étnica a menudo le servía como una fuente de inspiración, ya que en la mayoría de sus películas varios actores romaníes tuvieron un papel importante.

Bien que, cuando se trata de Kusturica, sus películas, romaníes y el habla políticamente incorrecta, hay que destacar que el comentario mencionado al principio del texto no es el único que hace referencia a estos elementos. En otros, por ejemplo, Kusturica se critica como “el hombre gracias a quien todo el mundo piensa que en Serbia viven un director de cine brillante y siete millones de gitanos”, es decir se acusa de “representar los serbios como gitanos y los gitanos como serbios”. Además, no se debería perder de la vista que en ésta crítica, tal y como en similares, el pueblo gitano se llama “Cigani” – un término que se considera ofensivo en el país – en vez de “Romi”, en el que normalmente se insiste.

No obstante, el profesor Rajko Petrović – coautor del guión, traductor y consultor en la película El tiempo de los gitanos (1988) de Emir Kusturica – opina que los defensores del mencionado punto de vista no tienen razón de criticar tanto. “Esta película trataba el colapso de Yugoslavia ya que la ´casa para colgar´ – la traducción literaria del nombre de la película – representa a una Yugoslavia que constantemente se socava, hasta su destrucción,” explicó Petrović para un portal de Internet croata añadiendo que muchos de los espectadores hasta el día de hoy no se dieron cuenta de dicha metáfora, por lo que todavía existe la tendencia de “interpretar la película simplemente, de manera banal, como una película acerca del pueblo gitano”.

Hablando del público que, aunque tal vez no entienda la utilizada figura estilística, no pone en cuestión su derecho a criticar públicamente, me acordé de una canción. La canción se llama Euro Neuro – representaba a Montenegro en el Festival de Eurovisión en 2012 – descrita por su autor e intérprete Rambo Amadeus para la revista Time como “una canción diagnóstica con efectos secundarios terapéuticos” indicando que “la Unión Europea y el euro están experimentando una relación neurótica”. Sin embargo, entretanto casi cuatro años más tarde escucho de nuevo a Amadeus cantando su “monetary break dance” – con la esperanza que los espectadores de Eurovisión comprendieron correctamente el simbolismo del burro de Troya – no dejo de pensar en Kusturica y en los romaníes de sus películas. Además, intento imaginar cómo sonaría si en lugar del versículo anterior, teniendo en cuenta el evento que marcó el año pasado, Amadeus ahora cante un “migratory break dance”.

El evento en cuestión, claro está, es la crisis migratoria durante la cual los cientos de miles de refugiados procedentes de Oriente Medio y del Norte de África comenzaron a llegar al continente europeo. De hecho, estas personas, cuya actual posición es poco envidiable, parecida a la de los gitanos de mi país, para no ir más lejos de Serbia, produjeron varios “euro neuro” debates públicos en distintos estados miembros de la Unión Europea. No obstante, a diferencia del espacio mediático que ocupaban a lo largo del año pasado, me parece indicativo que los refugiados todavía no han protagonizado ninguna película de larga duración. Claramente hay que esperar que aparezca un nuevo Kusturica a quien la suerte refugiada le haría preguntarse, por ejemplo, “cómo un hombre consigue mantener su libertad en las peores condiciones”, tal y como lo hizo otro director de los Balcanes – Aleksandar Petrović – previamente a filmar la famosa película de cinematografía yugoslava Encontré cíngaros felices (1967). Por cierto, este director también percibió a los romaníes como protagonistas ideales para dicha película sobre la libertad humana porque, de acuerdo con la opinión de Rajko Petrović, “aunque vivan en la miseria y en el barro, por dentro son libres”.

Sea como sea, la diagnosis, pese a que esta vez no sea cantada por parte de Amadeus, implica que la suerte de los gitanos sin duda históricamente ha sido menos envidiable en comparación con la de los refugiados; probablemente por eso posean un gran potencial de inspirar a los cineastas. Bien que, en el momento actual, dudo que alguien pueda estar peor que los refugiados. De allí uno de los efectos secundarios terapéuticos, o sea las palabras de Rambo Amadeus según las cuales “el burro de Troya no era tan importante en la historia como el caballo de Troya, pero eso no significa que no se merece una oportunidad”. Todo esto, por supuesto, con la esperanza de que esta historia no finalice con la situación en la que el burro de Troya aparecido en la escena europea en 2015 – los refugiados – va comiendo el dinero como el guardado en bolsillo del protagonista del vídeo Euro Neuro.

¿Cuáles son, en tu opinión, las similitudes y  las diferencias entre la posición de los refugiados y los gitanos en su país?

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