Entrevista a Mónica Rikić: Lo que viene después del “Setenta y ocho”

“Creo que de esta manera alenté a la gente a escuchar más, ante todo porque diría que estamos muy acostumbrados a contemplar imágenes. Te doy un ejemplo, los refugiados actuales. De hecho, primero nos impactó mucho observar el sufrimiento de esa gente, ver a los niños ahogados, pero al pasar un tiempo como si lo hubiéramos asumido, como si nos hubiéramos familiarizado con esas escenas. De allí mi intento de visualizar un problema sin el uso de imágenes”.

blog Karl Ma(r)x Factor

Mónica Rikić, artista interactiva y programadora

“El mundo blanco y negro”, así se titula la famosa canción, tal y como el álbum entero – publicado en 1980 – de la banda musical croata Prljavo kazalište. Además, el año en cuestión fue el año cuando falleció el presidente yugoslavo Josip Broz Tito, un acontecimiento después del cual, en opinión de muchos, ha quedado claro que el futuro del país era incierto y sombrío; ese mismo futuro colapsó en la negrura de numerosos conflictos violentos que una década más tarde comenzaron a surgir a lo largo de su territorio, desde las guerras civiles de Croacia (1991-1995) y Bosnia y Herzegovina (1992-1995) hasta el bombardeo de Yugoslavia por parte de la OTAN (1999).

Sin embargo, (inter)actuando con las percepciones de dichos sucesos desde un particular punto de vista artístico, pero con el foco en el último, hace ocho años la artista interactiva Mónica Rikić intentó indicar justo lo contrario, que lo ocurrido no fue ni negro ni blanco. Bien que, ya que el concepto del mundo blanco y negro todavía sigue presente en los Balcanes, Mónica nos explica hoy si el mismo puede cambiar con la ayuda del humor negro serbio y tres puntos suspensivos.

KMF: Cuando se trata de tus trabajos recientes, en Internet existe una gran cantidad de informaciones, la mayoría enfocada al proyecto Buildacode que logró un significante éxito internacional. Sin embargo, hay un trabajo tuyo del que no hablabas mucho, por lo menos no públicamente, pese a que parece más relevante que el mencionado cuando se trata de los Balcanes Occidentales y, en particular, de Serbia. El trabajo en cuestión se titula Setenta y ocho y se centra en el tema del bombardeo de Yugoslavia por la OTAN en primavera de 1999. ¿Cuáles son las circunstancias que te inspiraron a que nueve años de acabar el bombardeo te ocupes de este problema en forma de vídeo?

MR: La circunstancia que influyó en mi decisión de forma más directa fue la posibilidad de elegir libremente el tema para el proyecto del final de carrera. Además, como otra circunstancia significante figura mi formación – estudiaba Bellas artes en la Universidad de Barcelona especializándome en ámbitos de video y fotografía – y dentro de ella el interés que sentía acerca de los asuntos de la representación y la imagen. Por otro lado, mi padre es de Serbia, razón por la que en un momento decidí vincular el proyecto con su país. No obstante, elegí justo el tema del bombardeo ya que me parecía muy curioso que los españoles no sepan nada del bombardeo, o que sepan muy poco. Pensaba, un bombardeo aquí al lado y la gente no se entera de ello (risas). El paso siguiente fue buscar el material más apropiado de Youtube e intentar hablar del tema usando voces de otras personas. En concreto, en el video salen las voces “pro bombardeos” de Bill Clinton y Tony Blair, tal y como las de varios participantes de las manifestaciones organizadas en Estados Unidos en contra del bombardeo, tanto americanos como personas de origen y/o procedencia serbia.

KMF: Para aquellos que todavía no lo han visto, tu vídeo está compuesto de distintas opiniones explicadas en inglés con referencia al bombardeo. A parte, su traducción  a castellano la realizaste de forma escrita, es decir usando las letras de diferentes tamaños y tipografías, dependiendo de la persona que expresa su opión. Sin embargo, cuando se habla de una guerra, o de un bombardeo, es mucho más común utilizar imágenes en lugar de texto porque las imágenes, está demostrado, son más impactantes en casos como éste. ¿Qué efecto crees que provocó tu decisión de mantener imágenes fuera del vídeo?

MR: Creo que de esta manera alenté a la gente a escuchar más, ante todo porque diría que estamos muy acostumbrados a contemplar imágenes. Te doy un ejemplo, los refugiados actuales. De hecho, primero nos impactó mucho observar el sufrimiento de esa gente, ver a los niños ahogados, pero al pasar un tiempo como si lo hubiéramos asumido, como si nos hubiéramos familiarizado con esas escenas. De allí mi intento de visualizar un problema sin el uso de imágenes.

Por otro lado, en este proyecto intenté alejarme cuanto más posible del sensacionalismo ya que considero que las imágenes en sí son bastante sensacionalistas, y más las que proceden de una guerra o bombardeo. Pero al contrario, si el mensaje sobre el tema lo envías a la gente en forma de texto, como en caso de mi vídeo, entonces la incitas también a leer más, cosa que normalmente influye de manera positiva en el aprendizaje del problema.

Además, tratándose de Serbia, el audio es muy importante para mí en un sentido muy personal. En concreto, la idea inicial del proyecto era utilizar grabaciones telefónicas en vez de vídeos de Youtube porque, durante veinte y largos años, el único contacto con mi familia serbia lo mantenía por teléfono. Imagínalo, con mi padre cada vez traduciéndome cosas que decían los familiares en un idioma que no entendía para nada, una locura. Pero a pesar de todo, mi familia para mí siempre había sido un teléfono.

KMF: Nos centremos ahora en una aclamación que suele ser enfatizada en casi cualquier polémica acerca de un conflicto armado – que las cosas no son blancas o negras. Una de las voces de tu vídeo también hace hincapié en esto. Bien que, dichos colores son los únicos utilizados en este proyecto, si no contamos el rojo que aparece en ocasiones para resaltar las advertencias y frases particularmente importantes. ¿Por qué la prevalencia de blanco y negro en el vídeo?

MR: Tengo que confesarte que en el momento de la creación del vídeo no intentaba enviar ningún mensaje a través de estos dos colores. Aunque, reflexionando sobre el uso del blanco y negro desde la distancia temporal de ocho años, me parece que, similarmente a estos colores tan contrastados uno al otro, en el año 1999 también se hallaban dos realidades. Por una parte, estaba la realidad entendida en el sentido literal en la cual se halla un bombardeo en Europa que duró casi 3 meses y pasó relativamente desapercibido en nuestro país. Por la otra, la realidad mediática en España y sus frecuentisimas noticias sobre la relación entre Bill Clinton y Monica Levinsky.

Además, entretanto progresaba con el video, cada vez estaba más convencida que los españoles están comenzando de percibir los conflictos yugoslavos como una cosa que en absoluto no era blanca y negra. Me refiero a que ni los serbios han sido tan malos ni que los demás han sido tan buenos.

KMF: Otra cuestión que probablemente tampoco es blanca ni negra, pese a que a veces se percibe así, se refiere a dos edificios ubicados en el centro de la capital serbia, dañados durante el bombardeo y sin estar reparados hasta el día de hoy. De hecho, desde un punto de vista los edificios no deberían repararse porque representan un recordatorio al bombardeo, una especie de museo al aire libre, mientras los defensores de la idea de reparación insisten en que de esmodo se provoca y/o intensifica la impresión de dejadez y pobreza de la ciudad. Si no me equivoco, tú visitaste Belgrado hace dos años como participante de un festival. ¿Qué impresión dichos edificios dejaron en ti, en caso de que los hubieras visto?

MR: Es cierto que estuve en Belgrado hace dos años, pero los edificios en cuestión por primera vez los vi en 2013 cuando estaba visitando a los familiares junto con mi padre. Por supuesto, sentí la curiosidad por la cuestión de la restauración, por lo que mi padre se puso muy emotivo explicándome que se habían dejado tales deliberadamente con el objetivo de personificar las consecuencias negativas del bombardeo.

Bien que, me parece muy importante distinguir el valor cultural que dichos edificios pueden tener para una persona que creció en Serbia, como en caso de mi padre, y para otra que viene del extranjero, como yo. A mí personalmente me pareció curioso verlos, sin emplear tantos sentimientos. Asimismo, ya que los observaba desde tranvía, me hicieron reflexionar si se halla algún tipo de explicación escrita en alrededor para aclarar a los turistas porque todavía siguen en tal estado. Si no existe, opino que el gobierno local en un futuro debería poner una si quiere evitar que se banalice el significado de los edificios con la posibilidad de que alguien los perciba como dejadez.

KMF: Hablando del futuro, ¿hay algún otro acontecimiento del pasado serbio que te resulta inspirador para un proyecto futuro, ya sea en forma de vídeo u otra?

MR: No me resultan inspiradores acontecimientos tanto como otras cosas. Sentimientos postguerra, por ejemplo. O el sentido del humor serbio que mostraron unos chicos de mi edad bromeando en una ocasión conmigo que los tres meses del bombardeo fueron los mejores de sus vidas ya que no podían ir al instituto. Eso sí que es un sentido del humor negro y solo negro, nada de blanco (risas).

Aparte, me llama la atención las transformaciones del país a nivel político y económico. En concreto, una vez estuve en Serbia, me parece que tenía 18 o 19 años. Y justo en aquel momento, mientras en España se hicieron masificadas las prohibiciones de fumar en diversos espacios públicos, distintas marcas de tabaco comenzaron a abrir sus empresas en Serbia. Claro, esa contradicción provocó mi duda de si se trataba de una simple casualidad o de una transición de un comunismo horrible a un capitalismo feroz.

KMF: Finalmente, mencionemos otra contradicción política serbia y su potencial para inspirarte a tí como artista. De hecho, imagina que antes de publicar tu vídeo Setenta y ocho incluiste los puntos suspensivos en su título y ahora tienes la intención de crear un nuevo vídeo en relación con Serbia. El material con el que dispones son varias declaraciones de políticos serbios que estaban en el poder en 1999 y piensas en utilizarlas porque las mismas personas están gobernando el país actualmente. En el vídeo también se oirá la voz de Tony Blair, pero esta vez sin ser una de las personas detrás del bombardeo, sino siendo asesor del gobierno serbio, función que el señor Blaire ejerció hasta agosto del año pasado. ¿Cómo titularías a este nuevo vídeo?

MR: Lo llamaría simplemente Politics. No creo que haya mejor palabra para definir la hipocresía de la misma.

(Gracias a Mónica Rikić por hablar para el blog Karl Ma(r)x Factor; la entrevista con Rikić está publicada con el objetivo de celebrar dos años y medio de la existencia del blog.)

Anuncios

5 pensamientos en “Entrevista a Mónica Rikić: Lo que viene después del “Setenta y ocho”

  1. Pingback: Ser ministro en Serbia: Con clave de sol en lugar de vela | Karl Ma(r)x Factor

  2. Pingback: Los outsiders balcánicos I: Romaníes que aman canciones | Karl Ma(r)x Factor

  3. Pingback: Ciertas circunstancias políticas yugoslavas y el chocolate Milka | Karl Ma(r)x Factor

  4. Pingback: Un repaso de los textos publicados en este blog a lo largo de su tercer año de existencia | KARL MA(R)X FACTOR en Balcanes Occidentales

  5. Pingback: De cuatro ciudades europeas cuya población está dividida, la mitad es de los Balcanes Occidentales | KARL MA(R)X FACTOR en Balcanes Occidentales

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s