Ser ministro en Serbia: Con clave de sol en lugar de vela

“Si comparamos la cultura y el mar, yo diría que Serbia es una isla hermosa en la que, sin embargo, viven demasiadas personas que no saben nadar”, explicó en esa ocasión el Ministro haciendo hincapié en que los que no saben nadar tienen la tendencia de quejarse del mar en vez de aprender a nadar.

periodista serbia

Stasa Durdic, periodista

Hace un poco más de tres años, durante las fiestas navideñas, mi marido Sergi y yo llevábamos a nuestro hijo Marko, que en aquel momento era un bebé de apenas dos meses, a Serbia a conocer a mi familia. En esa ocasión, justo al encontrar nuestros asientos del avión, mi marido se dio cuenta de una figura pública serbia que estaba esperando a acomodarse y me contó: “Mira, el tío del Talento”. Sergi tuvo razón, la persona en cuestión fue el tercer miembro del jurado del programa Ja imam talenat, producido bajo el mismo formato como el programa Tú sí que vales de España, cuya una de las temporadas se emitió en un canal de televisión de Serbia, por lo que éste le reconoció. Acto seguido, los dos comenzamos a mirar hacia él de una manera poco discreta, supongo, ya que el señor se dio cuenta de las miradas y, al pasar por nuestros asientos, suavemente sonrió y nos dijo: “¡Que bebé más guapo que tenéis!”

No obstante, ¿por qué justo ahora estoy escribiendo sobre esta persona? Debido al hecho de que, si el mismo acontecimiento hubiera ocurrido exactamente dos años más tarde, el señor cuyo papel en el programa Ja imam talenat fue el mismo como el de Risto en la versión española, no se fijaría sólo en Marko, sino también en su hermanita Lena y probablemente pronunciaría: “¡Que niños más guapos que tenéis!” Sin embargo, la llegada de Lena a nuestras vidas no consta como la única distinción entre la versión real de lo ocurrido y la hipotética. Otra diferencia se halla en el hecho de que a los niños no les daría un cumplido sólo el pianista, ex director de la Filarmónica de Belgrado y miembro del jurado en el mencionado programa, sino también el Ministro de Cultura e Información serbio, Ivan Tasovac.

“Se hizo ministro con el peinado que lleva, eso sí que es un logro”, bromeaba mi marido al enterarse del puesto más reciente de Tasovac en la empresa conocida como el Gobierno de la República de Serbia. Sergi tuvo razón, lo más lógico sería que su nombramiento al puesto de director de orquestra político encargado en el ámbito de cultura se perciba como un logro, sin importar su peinado. Pero, ¿es la transformación del director de la Filarmónica Tasovac al ministro Tasovac realmente un paso adelante en su carrera profesional?

A saber, en la primera entrevista que concedió a un medio de comunicación de Serbia desde su designación al ministro – la entrevista fue publicada en el diario Politika en septiembre de 2013 – Tasovac se centró en las nociones de que “la cultura serbia se redujo al incidente, entretanto en términos financieros se encuentra por debajo del nivel de error estadístico” y de que “ser ministro de cultura en Serbia es como ser el ministro de asuntos marítimos”, con un recordatorio al dato de que Serbia no dispone de ninguna salida al mar. “Si comparamos la cultura y el mar, yo diría que Serbia es una isla hermosa en la que, sin embargo, viven demasiadas personas que no saben nadar”, explicó en esa ocasión el Ministro haciendo hincapié en que los que no saben nadar tienen la tendencia de quejarse del mar en vez de aprender esta acción.

Pero, ¿cómo nada Ivan Tasovac en el traje de baño de un ministro? En la opinión de unos, desde el director emprendedor que en 2011 llevó a los músicos de la Filarmónica a una de las calles populares de Belgrado para agradecer a aquellos ciudadanos que estaban sentados en cafés por no venir a sus conciertos, durante los últimos tres años Tasovac recorrió el camino hasta el ministro invisible que no hizo nada significante para la cultura serbia. Bien que, en una ocasión el Ministro respondió a esta acusación con cierto toque de humor explicando que tuvo que hacerse invisible para poder estar presente en todos los sitios de interés.

Sea como sea, ante cada puesto de trabajo, incluyendo el ministerial, es inevitable de vez en cuando plantear la pregunta que se repite en el estribillo de una canción serbia de los años 70, probablemente no la preferida en cuanto al ministro Tasovac: “¿A dónde se dirige este barco?” Hacia nuevas elecciones en marzo o abril del año en curso, se está especulando en los medios de comunicación del país, aunque la fecha exacta sigue sin saberse. En relación con esto, las posibles elecciones en diferentes niveles – nacionales, regionales y locales – podrían llegar a ser preocupantes para el Ministro ya que los pobres resultados de los partidos políticos en el poder afectarían a su puesto, entre otros, dejándole sentirse como “un pez fuera del agua” o, al recordar otra canción serbia, como Un Marinero Panónico.

¿Mostró Ivan Tasovac suficiente talento como director de orquesta en el campo de la cultura actuando en la escena política serbia? Próximamente será el turno de sus ciudadanos para optar por un SI o un NO.

Finalmente, ¿ha sido la designación al puesto ministerial de Ivan Tasovac un paso adelante o hacia atrás en su carrera? Ya que no voto, no voy a expresar mi opinión personal en este momento, sino el más sincero deseo y la esperanza de que a su caso no se aplique lo famoso “un paso hacia delante y dos hacia atrás”. Si no por otra razón, porque no puedo desear algo así al hombre que le complementó a mi hijo. Aunque lo hubiera dicho sólo por cortesía y pese a que a mí tampoco me gusta su peinado.

¿Ha pasado en tu país algún caso similar?

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