Los outsiders balcánicos I: Romaníes que aman canciones

A saber, pese a que nunca me había considerado alguien que abriga sentimientos anti romaníes, el prejuicio de que este grupo de la población ama (solamente) canciones, o que disfruta (únicamente) cantando, no lo ponía en tela de juicio. Quizás debido al hecho de que, sin duda, los romaníes son muy buenos bailando, tocando la música y cantando, suponía que estas artes son lo que ellos aman, por decirlo así. No obstante, ¿son las canciones lo único que los romaníes aman y en lo que tienen éxito?

periodista serbia

Stasa Durdic, periodista

Mientras me estaba preparando hoy para escribir este comentario, mi hija de un año escuchaba canciones infantiles en la sala de estar. Sin embargo, después de un significativo número de canciones infantiles, oí la canción romaní rusa Cigani ljubljat pesni – en castellano, Romaníes aman las canciones – entré a la sala y vi algo inesperado. De hecho, gracias a la reproducción automática de Youtube, mi hija hacía sus primeros movimientos de la danza disfrutando de dicha canción en la interpretación de la banda musical Barcelona Gipsy Klezmer Orchestra (BGKO). Fue una interpretación muy buena, juzgando por su reacción.

En ese momento, me di cuenta de cómo podría empezar la redacción de este comentario. Acto seguido, en los recuerdos volví una década en el pasado, al comienzo de mis estudios de periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas en otoño de 2005, cuando en Serbia fue declarada la Década para la inclusión gitana (2005-2015). Y, al instante, sentí la misma canción.

La canción sonaba en una radio colocada en la habitación compartida de un internado de Belgrado donde vivía mientras estudiaba. Al mismo tiempo, observé a mí misma preparándome para ir a la universidad y me pregunté cómo es posible que alguien que ama la música y las canciones sea outsider en cualquiera sociedad.

No obstante, tengo que hacer hincapié en que aquí no se trata de unos recuerdos reales, sino de una situación que pude haberla experimentado hace poco más de diez años. Dicho de otro modo, era probable que yo, siendo estudiante universitaria, disfrutara de esta canción. Aunque, dudo que en aquel momento me planteara dicha cuestión. Por no hablar de la búsqueda de respuestas.

A saber, pese a que nunca me había considerado alguien que abriga sentimientos anti romaníes, el prejuicio de que este grupo de la población ama (solamente) canciones, o que disfruta (únicamente) cantando, no lo ponía en tela de juicio. Quizás debido al hecho de que, sin duda, los romaníes son muy buenos bailando, tocando la música y cantando, suponía que estas artes son lo que ellos aman, por decirlo así. No obstante, ¿son las canciones lo único que los romaníes aman y en lo que tienen éxito?

La respuesta a esta pregunta ha sido ofrecida por, entre otras organizaciones, el Centro de iniciativas romaníes de Nikšić (Montenegro). De hecho, en un folleto suyo se refuta justo el prejuicio en cuestión precisando que, aparte del procesamiento de madera, “el metal es uno de los oficios romaníes más importantes, debido a lo cual en el pasado se consideraba ser en función exclusiva de la cultura gitana”, mientras que “la música, entendida por muchos como la característica principal de su cultura, no es nada más que una de las estrategias de supervivencia romaní”.

De allí tanto éxito musical y cantante romaní. No es de extrañarse si se tiene en cuenta lo dicho, que la fuerza motor de sus canciones son las ganas de (sobre)vivir, aunque como outsiders.

Pero antes me centrarme en el tema de los romaníes siendo outsiders balcánicos, me gustaría recordarme una vez más del significado de esta palabra tal y como está explicado en la conocidísima Wikipedia: “El término Outsider identifica algo en la periferia de las normas sociales, alguien que vive aparte de la sociedad común o alguien que observa un grupo desde fuera”. Vaya ironía que los que aman canciones sean outsiders en los Balcanes, probablemente pensaría una persona familiarizada con el famoso dicho popular que se refiere al gran número de músicos, cantantes y bailarines de calidad con residencia en algunos países balcánicos: “En Bosnia no cantes, en Serbia no bailes, en Macedonia ni cantes ni bailes, se reirán de ti”. Bien que, esto no es ninguna ironía cuando el título de una canción se convierte en la creencia de que la música y las canciones son lo único en lo que los romaníes son buenos. De allí términos similares a “la política de tocar y cantar romaní”, explicada en el ensayo Romaníes entre el multiculturalismo y la política de ahorro como una situación en la que “los líderes romaníes del mercado político en Serbia tienden a ocuparse sólo del ámbito cultural romaní”.

“Por supuesto, no hay ningún problema en canciones y música como tal, sino en aquella ´música´ que no es compatible con el mercado cultural,” se añade en el ensayo. Y en este sentido, me surge una pregunta más. ¿Qué éxito en cualquier mercado cultural tendría una canción titulada Los Romaníes aman el metal y la madera? Supongo que no se vendería tanto como la existente, aunque sin duda contribuiría más en la lucha contra los prejuicios sobre los romaníes, uno de los objetivos por el que existía la Década Romaní.

Sea como sea, dos meses y medio desde que la misma se haya completado, de nuevo me estoy preparando, pero esta vez no me encuentro en una habitación compartida y no estoy a punto de ir a clase. Mi vida ha progresado desde aquel momento imaginario. Y no sólo la mía. La vida de la canción mencionada al comienzo del texto también ha progresado gracias a la banda musical que, interpretándola de su propia forma, la presentó al público español. Pero lo que permanece sin cambios, independientemente de los últimos 10 años, es que los romaníes aman las canciones. Y que siguen siendo outsiders. Por lo menos políticos y por lo menos en los Balcanes.

¿Son los romaníes outsiders en tu país también?

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5 pensamientos en “Los outsiders balcánicos I: Romaníes que aman canciones

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