Los outsiders balcánicos II: Romaníes de la Ciudad de Cartón y los del Pueblo gitano

Algún cínico diría que con dicha acción las cosas finalmente se pusieron en su lugar, que los outsiders pertenecen a las afueras, en este caso a las afueras de una ciudad. Bien que, cínicamente o no, los políticos locales afirmaban que precisamente con dicho traslado los romaníes de cierta manera dejaron de ser outsiders ya que sus nuevos hogares contaban con un nivel mucho más alto, al menos en cuanto a las condiciones higiénicas.

periodista serbia

Stasa Durdic, periodista

Pensando en cómo conceptualizar la segunda parte de la historia sobre los romaníes como outsiders balcánicos, mi idea inicial fue intentar  predecir cómo se desarrollaría la situación hipotética con la que empecé el previo comentario acerca del mismo tema. Para los que no lo leyeron, en aquel texto volví algo más de una década al pasado, cuando comencé mis estudios de periodismo en la capital serbia, Belgrado. Además, me imaginé a mí misma estando a punto de dirigirme a la clase en uno de los autobuses del número 18.

A saber, en autobuses de dicho número realmente viajaba diariamente hacia la universidad; en ese momento, ellos pasaban por la parte de la ciudad llamada Novi Beograd y, cruzando el puente de Gazela, se dirigían a los barrios “antiguos” de Belgrado. Aunque, lo que siempre me había parecido la parte más impactante de su ruta, se encontraba a unos pocos momentos antes de subir al mencionado puente. Se trataba de una escena difícil de perderla. De hecho, justo lo contrario a la gracia y la estética con la que suena su nombre – en castellano, Gacela – bajo el puente se hallaba un pequeño asentamiento romaní construido de diferentes materiales reutilizables, pero con predominancia de cartón, gracias al que obtuvo su nombre no oficial: Karton City o La Ciudad de Cartón.

Pero, ¿cómo ha acabado esta ciudad particular en dicho lugar? De acuerdo con una explicación, la razón se halla en sus habitantes que desde hace décadas se dedican a la agregación de desechos reutilizables y a la venta de mismos a distintos centros de reciclaje. No obstante, una parte del material la utilizaron para construir sus propias viviendas ya que les convenía permanecer en el área del puente ya que la proximidad de un considerable número de rascacielos les aseguraba la cercanía de una gran cantidad de residuos. Dicho de otro modo, les proporcionaba un trabajo estable.

Sin embargo, a que este trabajo estable no significa unas ganancias altas, ya se podía asumir echando un simple vistazo al asentamiento, aunque se considera que sólo los que entraron dentro lo acabaron entendiendo. Pero ya que yo no soy una de esas personas, no me veo capaz de escribir sobre la situación económica de los habitantes de la Ciudad de Cartón. No, a mi el camino me llevó a un lugar completamente distinto.

En ese lugar, por ambos lados de una carretera interurbana que recorre el oeste de Serbia, se levantaban enormes casas en cuyos patios destacaban fuentes blancas mientras en las vallas habían colocados leones dorados. Por cierto, recuerdo que de pequeña, sin saber el significado de la palabra kitsch, pedía a mis padres que, de camino a casa de los abuelos, me despertasen al acercarnos al Pueblo gitano para admirar el esplendor de esas casas.

Bien que, la verdad es que el pueblo en cuestión tiene otro nombre – Draginje – pero hace veinte años era más conocido como el Pueblo gitano debido a un gran número de sus habitantes romaníes; años más tarde, descubrí que los propietarios de las casas en cuestión vivían y trabajaban en el extranjero, principalmente en Austria, entretanto una parte del dinero ganado invertían en dichas casas en las que intentaban instalarse al terminar la vida laboral.

Una praxis ampliamente conocida, diría uno. Sin embargo, hay una cosa que no resulta igual de conocida, algo que los romaníes de Draginje tienen en común con los residentes de la Ciudad de Cartón, sin tratarse de origen ni del idioma.

¿Qué es lo que podrían tener en común estos dos grupos de romaníes? En mi opinión, ambos grupos, con el asentamiento en dichas zonas y hogares que han construido para sus familias, cambiaron lo que entendemos por conceptos de centro y periferia. Dicho de otro modo, cuando pensamos en centro de una ciudad, generalmente imaginamos la riqueza y el lujo, teniendo en mente las estatuas doradas así como los leones del famoso puente Alejandro III en París. Pero bien, cerca del centro de la capital del nuestro extremadamente centralizado estado serbio, una notable ciudad hecha de cartón durante décadas sirvió como recordatorio de que las cosas no tienen que ser tal y como se entienden comúnmente. Por otra parte, mientras que pueblos serbios están desapareciendo rápidamente debido a que la juventud a menudo decide buscar su suerte en alguna de las ciudades, en el Pueblo gitano se construyen fuentes y se espera el mes de agosto para que jóvenes serbo-austriacos romaníes lleguen a pasar las vacaciones en sus propias casas a las afueras de Europa.

Mientras tanto, el centro de Belgrado de repente se quedó sin espacio para la Ciudad de Cartón. No es ninguna inundación la que se la llevó a cabo, en absoluto. Al contrario, en 2009 en la ciudad estuvo organizada la XXV Universiada de Verano, por lo que el entonces gobierno municipal trasladó a los romaníes de la Ciudad de Cartón a varios barrios suburbiales alojándoles en los llamados “contenedores”.

Algún cínico diría que con dicha acción las cosas finalmente se pusieron en su lugar, que los outsiders pertenecen a las afueras, en este caso a las afueras de una ciudad. Bien que, cínicamente o no, los políticos locales afirmaban que precisamente con dicho traslado los romaníes de cierta manera dejaron de ser outsiders ya que sus nuevos hogares contaban con un nivel mucho más alto, al menos en cuanto a las condiciones higiénicas.

Sin embargo, ¿no se hicieron los romaníes outsiders en el mismísimo momento que construyeron, o se vieron obligados a construir, la Ciudad de Cartón? En el centro o en la periferia, no importa tanto cuando se trata de su posición geográfica. Aunque sí que importa si hablamos del centro o la periferia de nuestro interés para esta gente y su estatus.

¿En qué condiciones viven los romaníes de tu país?

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3 pensamientos en “Los outsiders balcánicos II: Romaníes de la Ciudad de Cartón y los del Pueblo gitano

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