Comunistas yugoslavos para principiantes y sobrevivientes transicionales

Bien que, ¿de dónde salió mi idea de ser comunista? No estoy segura, pero sospecho que los padres hablaban a menudo acerca de comunismo como una opción política en mi presencia durante esos años. Sea como sea, mi tío no se quedó sorprendido mucho rato, sino me dirigió unas preguntas nuevas: “¿Comunista? ¿Eres una comunista? ¿Cómo es posible? Si los comunistas ya no existen aquí”.

periodista de origen serbio

Stasa Durdic, periodista

Últimamente, un recuerdo particular a menudo viene a mi mente. Se trata de una situación que me ocurrió a principios de los años 90, sólo dos o tres años después de la caída del Muro de Berlín, en el pueblo serbio de Bela Crkva, de donde proviene mi padre. Se trata de un lugar con poca población – alrededor de 700 personas residen en Bela Crkva – y una enorme importancia histórica ya que, de acuerdo con el punto de vista comunista todavía actual en aquel momento, justo en Bela Crkva, a principios de julio de 1941, con dos disparos del partisano y participante de la Guerra Civil Española Zikica Jovanovic “Español”, se inició el Levantamiento contra el fascismo en Yugoslavia.

De hecho, mi familia estaba en Bela Crkva visitando a los abuelos paternos. Allí comienza este recuerdo, con mi hermano siendo bebé, con los padres ocupándose de sus necesidades sin parar y con un tío mío que una mañana me trajo al parque ubicado en el centro de Bela Crkva, justo al lado de una iglesia ortodoxa serbia a la que en un momento, cuando terminé de jugar, sugirió entrar. Y pese a que no recuerdo lo que vino antes de su propuesta, sí que me acuerdo de mi “NOOOO” horrorizado con el que le respondí en voz alta.

Sin embargo, para entender esta reacción, hay que conocer (la falta de) algunas creencias que se han alimentado dentro de mi familia. De hecho, mis padres siempre han sido unos ateos, por lo que a nadie nunca se le había ocurrido llevar a mi hermano y a mí a la iglesia hasta dicho día; de ahí mi reacción negativa a la propuesta, acompañada por la confusión y, en cierta medida, el miedo. No obstante, a pesar de que mis padres no habían sido ni miembros ni partidarios del Partido Comunista de Yugoslavia, a la pregunta del tío por qué me niego a entrar a la iglesia, respondí con mucha autoconfianza: “Porque soy una comunista”.

Acto seguido, recuerdo la helada expresión de la cara de mi tío. Y, aunque creo que él tampoco ha sido ni partidario ni oponente del comunismo yugoslavo, parecía haber esperado todo tipo de respuesta, menos la que obtuvo.

Bien que, ¿de dónde salió mi idea de ser comunista? No estoy segura, pero sospecho que los padres hablaban a menudo acerca de comunismo como una opción política en mi presencia durante esos años. Sea como sea, mi tío no se quedó sorprendido mucho rato, sino me dirigió unas preguntas nuevas: “¿Comunista? ¿Eres una comunista? ¿Cómo es posible? Si los comunistas ya no existen aquí”.

Teniendo en cuenta el hecho de que yo, aparte de no entender el significado de la palabra “comunista”, tampoco me daba cuenta de la ironía en su voz, me encogí de hombros, continué jugando y me olvidé de lo ocurrido.

Sí, me olvidé, pero sólo por un rato. Porque tan pronto como entré en la casa de los abuelos paternos, recuerdo buscando a mi madre y cuestionándole quiénes eran los comunistas y, en consonancia con el título de una canción muy atrevida publicada el año 1993 en Yugoslavia – El Cataclismo del Comunismo – si es cierto que ellos ya no existen en nuestro país.

Seguidamente, vino la contestación de mi madre. Justo lo contrario, siendo una economista con experiencia, me explicó, sin ninguna ironía, que los comunistas eran personas que lucharon para que todas las personas trabajen lo que puedan y que tengan todos los bienes que necesitan. Además, añadió que realmente dejaron de existir, pero sólo ya que consiguieron su objetivo y ya no era necesaria su presencia en Yugoslavia. Que maravillosa explicación, ¿no es así?

Maravillosa y bastante incierta, es posible que alguien lo diga, pero yo no culpo a mi madre por ofrecerme una explicación así. Justo lo contrario, la idea de que hay alguien que lucha para que todos trabajen lo que puedan y tengan los bienes que necesitan me parece muy noble, mientras su pronunciamiento verbal en el momento en el que en los Balcanes Occidentales se estaban produciendo una serie de cataclismos, no sólo comunista, especialmente optimista.

Bien que, ¿por qué justo ahora decidí escribir sobre dicho recuerdo? Tal vez porque se está acercando el 7 de julio, un día festivo anteriormente celebrado por el estado como el Día del Levantamiento contra la Ocupación y actualmente por la Iglesia ortodoxa como el día de San Juan. Sin embargo, es más probable que varios miembros de un grupo religioso que últimamente me paran por las calles y cortésmente me piden hablar de Dios, provocaron que recuerde lo mucho que no soy religiosa, a pesar de bautizarme hace un par de años y, al fin y al cabo, de casarme en una iglesia. Al mismo tiempo, nunca se habían parecido más ciertas las palabras que uno no puede distanciarse nunca del todo de las experiencias de su propia infancia.

Por otro lado, es posible que evoqué dicho recuerdo gracias a la reciente lectura de un texto mío no publicado que se titula En la balanza antes y después del fin de la historia en el que reflexioné varios aspectos del comunismo antes y después del año 1989. Además, quizás algo de influencia tuvo el texto Marx para los principiantes – publicado en el diario serbio Danas – en el que se discutieron diferentes acontecimientos políticos y económicos que han ocurrido en Serbia después de que, según el sociólogo Francis Fukuyama, la historia murió. Una curiosidad, en el texto el columnista hace hincapié en la Gran Revolución Francesa y Robespierre aplicando “La Revolución devora a sus hijos” al caso serbio; el resultado es “La Transición devora a sus hijos”.

En relación con esto, creo que se la opinión de mi madre, actualmente una economista retirada, sobre “La Transición devora a sus hijos”, pero me interesa su respuesta a la pregunta que intento hacerle de nuevo cuando venga esta noche a visitarme en Cornellà: “¿Quiénes eran comunistas?”

¿Qué te parece la explicación de mi madre?

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3 pensamientos en “Comunistas yugoslavos para principiantes y sobrevivientes transicionales

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