De cuatro ciudades europeas cuyas poblaciones están divididas, la mitad es de los Balcanes Occidentales

En Europa actualmente existen cuatro ciudades cuyas poblaciones están divididas: Nicosia, Belfast, Mostar y Kosovska Mitrovica.

Belfast, Nicósia, Mostar y Kosovska Mitrovica

De cuatro ciudades europeas cuyas poblaciones están divididas, la mitad es de los Balcanes Occidentales.

Pensando en el fenómeno de las ciudades divididas en Europa, me parece posible abordar este problema desde diferentes puntos de vista. Por ejemplo, observando el problema desde la perspectiva territorial. En este sentido, se distingue Estambul de Berlín, debido al hecho de que el territorio de la primera ciudad está dividida en dos continentes: el europeo y el asiático. Por otro lado, el territorio de la ciudad de Berlín también estaba partido en el pasado a dos partes pertenecientes a los entonces países: Alemania Occidental y Alemania Oriental.

La frontera entre Alemania Occidental y la Oriental 
figuraba como el símbolo de la Guerra Fría y 
las hostilidades en la relación capitalismo-comunismo. 
Se trataba del llamado Muro de Berlín. 

Sin embargo, Estambul y Berlín no representan los únicos ejemplos de ciudades europeas (antiguamente) divididas. Justo lo contrario, la atención la podemos dirigir a las ciudades cuyas poblaciones, en vez de territorios, se dividen debido a ciertas distinciones religiosas/nacionales/culturales. Además, dicha división nos lleva a un proyecto muy interesante, Living on the edge; se trata de un trabajo periodístico cuyos autores – el periodista, Angelo Attanasio, y el fotoperiodista, Marco Ansaloni – recorrieron cuatro ciudades europeas en las que se aplica dicha división.

Cuatro ciudades divididas dentro del proyecto Living on the edge

Nicosia, Belfast, Mostar y Kosovska Mitrovica. Éstas son las cuatro ciudades europeas a las que el fotoperiodista italiano “apuntó” con su cámara.

De hecho, las fotografías de estas cuatro ciudades divididas forman parte de dicho proyecto que comenzó a excibirse en Cataluña el año pasado; las fotografías muestran escenas de las ciudades en cuestión, explicando asimismo algunas de las consecuencias de su división, tal y como la vida cotidiana de sus habitantes.

Ahora bien, si la atención la centremos en unos detalles muy concretos, podemos observar que en el caso de estas ciudades, se halla más de una división.

Belfast y Nicosia vs. Mostar y Kosovska Mitrovica

De hecho, la mitad de dichas ciudades son capitales de dos países; Belfast es la capital de Irlanda del Norte, Nicosia de Chipre, mientras Mostar y Kosovska Mitrovica no son capitales de ningún país.

Además, Belfast y Nicosia forman parte de la Unión Europea, entretanto ése no es el caso cuando se trata de otras dos ciudades, pertenecientes al marco geográfico y político de los Balcanes Occidentales.

Finalmente, en Belfast se construyó un largo muro para dividir la parte poblada por irlandeses católicos de la parte poblada por protestantes británicos, mientras que por Nicosia pasa la frontera “nacional” en forma de barricadas y paredes hechas de barriles, separando a griegos ortodoxos de turcos musulmanes. Bien que, Mostar y Kosovska Mitrovica son dos ciudades de la antigua Yugoslavia cuya división actual entre los residentes cristianos y los musulmanes sigue los cursos de dos ríos, Neretva e Ibar.

Mostar y Kosovska Mitrovica: Divididas por los puentes

Hablando de Mostar, en primer lugar hay que decir que se trata de la quinta ciudad más grande de Bosnia y Herzegovina, ubicada en el sureste del país. Además, con el fin de comprender la división de Mostar, es importante destacar que, durante las Guerras de Yugoslavia, dicha ciudad dio lugar a intensos combates entre los ejércitos croatas y musulmanes. Debido a esos combates, el puente que hoy en día separa Mostar a dos partes, el Puente Viejo, fue seriamente dañado en 1993.

Por un lado del famoso el Puente Viejo 
vive la población de nacionalidad croata 
y religión católica. 
Por el otro, los bosnio-musulmanes.

Sin embargo, aunque reconstruido después de dicha guerra y librado de alambre de púas, de modo que los peatones pueden circular libremente de una a otra parte de la ciudad, este puente no ha conseguido esencialmente conectar de nuevo las dos partes de la ciudad. En consecuencia, siguen existiendo una Mostar “bosnio-croata” y otra Mostar, “bosnio-musulmana”.

Por otro parte, Kosovska Mitrovica es la segunda ciudad más grande en el territorio de Kosovo y Metohija. La ciudad está poblada por los serbios, que residen en su parte norteña, y los albaneses, residentes del sur de la ciudad.

En relación con lo dicho, al finalizar el bombardeo a Yugoslavia por la OTAN en 1999, el puente construido antiguamente sobre el río Ibar, comenzó a figurar como la frontera entre la parte serbia de la ciudad y la parte albanesa. Bien que, a pesar de su división, en Kosovska Mitrovica todavía son relativamente frecuentes los disturbios, explosiones de bombas y similares.

Apuntando con cámaras en lugar de armas

Ahora bien, las dos ciudades no se merecieron tanto espacio en este texto por el simple hecho de ser balcánicas. Justo lo contrario, se halla otra razón detrás de mi decisión de centrarme en Mostar y Kosovska Mitrovica. De hecho, los admiradores de la literatura balcánica sin duda saben que el único Premio Nobel laureado proveniente de dicha región, Ivo Andrić, en su obra premiada defendió la idea de que los puentes deben conectar en vez de dividir.

El año 1961, Andrić recibió el Premio Nobel 
de la literatura por su novela 
"El puente sobre el Drina". 

Pero más de medio siglo después de que las ideas expuestas en su novela obtuvieran este reconocimiento internacional más importante, sobre las ruinas del país en el que vivió Andrić, Yugoslavia, todavía hay puentes que separan en lugar de conectar. Por lo tanto, no sorprende el hecho de que los habitantes de Mostar y Kosovska Mitrovica viven al borde. Algunos al borde de la existencia, pero todos en las orillas, por no decir bordes, de dos ríos que, con suerte, no se convertirán en un abismo.

Y para que eso no pase, que la brecha entre dos orillas no se haga insuperable, tal vez no estaría de más leer la novela de Ivo Andrić y en un futuro conectar de nuevo lo que por el momento está separado. O, por lo menos, no demoler los puentes existentes, tanto en el sentido literal como metaforico.

El primer paso podría ser la visita a la exposición. El segundo, la conclusión de que, en lugar de apuntar armas unos a otros, es mucho más humano apuntar con los objetivos de cámaras a los residentes de estas dos ciudades de los Balcanes Occidentales.

¿Conoces tú otra ciudad dividida en Europa o en el mundo?

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